Vale das Éguas

Richard Johnson

Siguiendo el Côa llegamos a la playa fluvial de Vale das Éguas. Ignorante de mí, pensaba en "Valle de las Aguas", hasta que vi el mural de entrada a la aldea, y caí en que sonaba más a "yeguas", y que ya sabía cómo se decía agua en portugués.


Mural Yeguas

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Cuenta la tradición que, cerro arriba, hubo una villa que ya no existe: Caria Atalaia. Sus habitantes llevaban las yeguas a pastar a este valle de buena hierba. Nadie sabe muy bien por qué desapareció. Solo dejó su nombre, prestado al valle vecino. Un pueblo fantasma que bautizó a otro que sigue en pie, aunque hoy apenas conserve cuarenta habitantes.


El camino desde el pueblo hasta el río Côa desciende por una estrecha calzada de piedra, flanqueada por muros de piedra en seco. Sería mejor no cruzarse con otro coche en sentido contrario, pero ya se sabe de antemano que eso no va a pasar. 


Portugal tiene una habilidad especial para estas zonas. El viejo molino ya no muele, pero ¡qué bien queda! entre las mesas y las barbacoas.


Molino


Un puente de hierro, un rincón para sentarse sin prisa… No hay nadie. Dice el del bar que la actividad comienza a partir del 20 de julio.


Puente


Enfrente, la ladera conserva demasiados árboles negros para olvidar lo que pasó aquí el año pasado. 


Ladera quemada


Pero a este lado todo sigue igual. El agua corre despacio, las sombras de los árboles hacen su trabajo y sus copas, también, encuadrando las nubes.


Copas y nubes

Vale das Éguas: 16 de July de 2026

Portugal Mundo

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