Vagueira, la trampa del nombre

Richard Johnson
Vagueira, la trampa del nombre

Hay topónimos que son una promesa y otros que son una encerrona. Vagueira (municipio de Vagos, Aveiro), suena a lo primero: uno lo lee y ya se imagina meciéndose en una hamaca, sin reloj, dejando que el día transcurra como transcurre la arena entre los dedos. El nombre invita a hacer el vago con total impunidad, casi con la bendición del lugar.



Pero el pueblo tiene otros planes. Antes de que salga del todo el sol, cuando cualquier vago con criterio seguiría durmiendo, la playa ya está en marcha: los pescadores tiran de las redes del arte xávega, ese ballet lento y pesado que arrastra el mar hacia la orilla metro a metro. Hay que madrugar si quieres verlo: o llegas con el frío todavía pegado a la piel, o te lo cuentan.



Así que Vagueira miente un poco, o mejor dicho, pone a prueba: te ofrece el nombre de la pereza y te cobra la entrada en madrugones. Al final una acaba levantándose más temprano aquí que en cualquier otro sitio del viaje — todo por comprobar si el pueblo hacía honor a su nombre. No lo hacía. Y se agradece

Vagueira : 05 de septiembre de 2026