La playa, de Alex Garland

Alejandro Cernuda

Una novela como pocas por el tema y el escenario. Hay una playa, claro, y un campo de marihuana y una turba de hippies organizados en comunidad en la franja entre estas dos esquinas filosóficas de su paraíso. Empieza como una aventura juvenil y termina convirtiéndose en un inquietante experimento sobre la convivencia. Lo más interesante no es tanto la playa como el pequeño mundo que sus habitantes construyen alrededor de ella: sus reglas, sus jerarquías, sus secretos y, sobre todo, la necesidad de mantener una determinada imagen de comunidad.

Garland, que anduvo por esos lares de Tailandia y más allá, consigue mostrar cómo un lugar aparentemente utópico puede transformarse en algo opresivo cuando sus habitantes empiezan a anteponer la supervivencia del grupo a la libertad individual. El protagonista descubre progresivamente que la verdadera amenaza no está fuera de la comunidad, sino dentro de ella.

Quizá lo más valioso de la novela sea precisamente esa evolución: cómo las relaciones personales, los intereses y los miedos van erosionando poco a poco el ideal inicial.

Una lectura especialmente interesante para cualquiera que quiera explorar qué ocurre cuando un grupo de personas se ve obligado a convivir y termina, matando, traicionando, creando sus propias reglas.


Madrid: 10 de septiembre de 2026