Azar Express, Alejandro Cernuda.

ledys

Cernuda es un escritor voraz. Y quiero decir: devora desde dentro. Lo digo con la ingenuidad y honestidad de quien se acerca a los libros sin otra credencial que el placer de leerlos. Su libro Azar Express, me condujo a un insomnio de parajes donde, sin exceso de artilugios escénicos, lo oculto y lo conocido se entraman en una narrativa que promete un viaje inmersivo por esa época anegada de ausencias en la literatura cubana. Hay libros que uno lee y otros que, de algún modo-lo sabemos todos- terminan leyéndolo a uno. Este, sospecho, pertenece a la segunda categoría.

Con una prosa limpia y orgánica que, por momentos, rompe la cuarta pared y hace guiños cómplices a lector, la historia fluye entre resonancias de la lírica campesina y la parafernalia de la alta cultura, con desconcertantes momentos inesperados (no se preocupen, no les develaré ningún adelanto). Cernuda logra moverse con total soltura entre estos espacios, desobedeciendo las convenciones de las fronteras entre lo culto, lo popular y lo trascendente.

De pueblo en pueblo, un tren atraviesa geografías que son también estados de la memoria. La historia hurga en las grietas de la oralidad, el mito y la invención y, debo confesar, que a ratos no se logra discernir dónde termina lo uno y comienza lo otro. Lo que más seduce de Azar Express es la convivencia de mundos aparentemente irreconciliables, donde lo extraño se presenta sin estridencias y lo cotidiano no reclama asombros. Una manera única de entender la cultura que, para el autor, no parece ser un lugar al que se llega por la suma de acumulaciones aprendidas, sino que se habita desde el goce.

La multitud de posibilidades interpretativas que transcurren bajo el guion principal, habla de una inteligencia narrativa que esquiva toda solemnidad y un humor sutil que no pretende aligerar el relato sino agudizar los sentidos. Detrás de la naturaleza engañosa, se presiente el trabajo de un autor que bien sabe que la mayor virtud literaria no consiste en decirlo todo sino e no subestimar al lector e invitarlo a completar los silencios, a resignificar las alusiones y a crear juntos la alquimia emocional que se esconde entre las líneas del relato.

Azar Express reivindica aquellos territorios de resistencia contra el olvido y convoca a un encuentro de personajes alegóricos desde una atmósfera cómplice, sin caer en falsas nostalgias. Es conveniente advertir al lector que, una vez subido a ese tren, no regresará intacto.

Ibarra: 04 de octubre de 2026